Mi formación como Ingeniero Industrial me enseñó a ver el mundo desde la eficiencia, los procesos y los datos. Con esa base, entendí que cualquier solución, incluso en el entorno digital, debe ser medible y optimizable para generar un impacto real.
Más adelante, descubrí en el diseño gráfico y digital un espacio donde podía expresar creatividad. Pero pronto comprendí que lo visual no era suficiente: la verdadera diferencia estaba en cómo las personas interactúan con los productos. Así comenzó mi camino hacia el UX/UI, un campo donde pude unir la estrategia de la ingeniería con la sensibilidad del diseño.
En mi rol actual como Product Designer, aplico investigación, prototipado y pruebas de usabilidad, complementados con el análisis de métricas como mapas de calor, dashboards de comportamiento y formularios.
En proyectos recientes para el Grupo San Pablo, esta mentalidad me permitió optimizar procesos de reserva de citas y rediseñar interfaces digitales centradas en la claridad y la simplicidad. El análisis del comportamiento de los usuarios me permitió detectar fricciones y transformarlas en mejoras tangibles: mayor conversión y experiencias más fluidas.
Lo que más disfruto es la constante evolución de este campo. Cada proyecto plantea nuevas preguntas: ¿cómo simplificar aún más?, ¿qué paso confunde al usuario?, ¿qué parte del recorrido necesita más claridad? Esa búsqueda continua me impulsa a seguir creciendo y aprendiendo.